El señor presidente de la Nación, Alberto Fernández, visitó nuestra provincia con motivo del aniversario del 9 de Julio de 1816. En su discurso, ante las autoridades locales, cifró la columna vertebral de la historia argentina (según su opinión) en tres próceres: San Martín, Belgrano y Güemes. Pues bien, creo que como tucumano no puedo dejar pasar que tuvo dos omisiones que me llaman la atención: la de no mencionar a los próceres que se reunieron en la casa de doña Bazán de Laguna, de la calle Congreso 2° cuadra, para declarar la Independencia; y, en segundo lugar, no citar a algún hijo dilecto e ilustre de nuestra provincia. Haciendo analogía: como si viajara a San Juan y no hablara de Domingo Faustino Sarmiento, o a Salta y no mencionara a Güemes. Y me refiero a tantos próceres que dio Tucumán, entre ellos dos presidentes, pero sobre todo a uno que fue el gran jurista, economista, filósofo y sociólogo de la libertad, y me refiero a Juan Bautista Alberdi, padre de nuestra Constitución Nacional de 1853, una de nuestras mayores glorias civiles: el gran pensador argentino. Comprovinciano ilustre, había nacido el 29 de agosto de 1810, cuarto hijo de Doña Josefa Aráoz y del comerciante vasco Don Salvador Alberdi. Quedó huérfano de madre a los pocos meses y de padre a los 11 años. Sin embargo, se sobreimpuso y viajó a Buenos Aires a los 14 años para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales y después Derecho, en la Universidad de Bs. As. Y Córdoba, recibiéndose de Abogado en 1840, con mucho mérito. Autor de numerosos libros, entre ellos: “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, “Sistema Económico y rentístico de la Confederación Argentina”, “El crimen de la guerra”. Falleció en el exilio (Francia) y, finalmente, sus restos fueron repatriados. Actualmente, se encuentran depositados en el corazón de nuestra Casa de Gobierno. Sus pensamientos plasmaron la Constitución Libertaria de 1853 y esto, a su vez, fue el despegue de una Nación con gran progreso y desarrollo. Sirva entonces, para reflexionar que, por la obra de este gran abogado, oriundo de nuestro suelo (hoy olvidado y omitido), Argentina fue grande alguna vez, allá lejos y hace tiempo. Parafraseando a José Ignacio García Hamilton y su libro, diremos: “Alberdi, ese gran ausente”.
Juan Leopoldo Marcotullio
Ituzaingó 1.252
Yerba Buena